Fue hace ya más de diez años, cuando recibí mi primer balón de fútbol; recuerdo, que mi papá me entregó una caja envuelta con papel azul.
El treinta de Abril de 1999 salí a la calle a jugar fútbol junto con mis amigos; preparamos las porterías y empezamos a jugar, todo iba bien al parecer, pero nunca falta quien vuele el balón a una casa, en realidad fui yo quien voló el balón.
Ahí iba yo caminando hacia la casa donde fue a caer el balón. Era una casa muy grande lo recuerdo así, tal vez porque yo era muy pequeño. Toqué el timbre de aquella casa grande, de repente, la voz más dulce que según yo jamás había escuchado en aquel momento dijo:
—Hola, ¿ Quién es?
—¡Yo! El vecino.
Ella abrió la puerta la salude, le pedí el balón y la invite a salir. Le pidió permiso a su mamá y salió. Dejé de jugar fútbol y me quede platicando con ella.
Pasaron las horas y la acompañe de regreso a su casa. Quedamos de vernos al día siguiente para ir por un helado. Llegué a mí casa y le platiqué a mi padre lo que había pasado, también le dije que al día siguiente iría por un helado y que necesitaba un poco de dinero.
Fue muy poco el dinero que me dio, pero suficiente para invitarle un helado a Paula. Al otro día me desperté, me bañé, desayuné y dieron las diez am. Recordé que tenía que estar en su casa a las doce.
Esperé y esperé a que pasarán esas dos horas faltantes para poder ir a su casa. Pasaron las dos horas, llegué a su casa, toqué el timbre y salió. Ahí estaba ella muy bonita.
L
La tomé de la mano y nos fuimos caminando más de cinco cuadras para así llegar a "La Michoacana". Ella pidió un helado de fresa y yo uno de chocolate, nos sentamos y platicamos sobre nuestras travesuras en la escuela. Al terminarnos nuestros helados terminamos con hambre así que regresamos a su casa, me invito a pasar y me pregunto:
—¿Quieres ver una película?
Yo le respondí que sí. Llegamos a su sala, nos sentamos y ella sacó toda una caja con muchas películas. Primero separamos todas las categorías de las cuales seleccionamos las de terror y las cómicas; después seleccionamos varias películas, pero nada de eso importo terminamos viendo una, la que ella quiso.
La película que vimos fue una de terror, que me obligo a abrazarla ya que ella tenía mucho miedo y yo no tanto; preparamos palomitas de maíz con mantequilla y salsa valentina.
Cuando término la película me despedí de ella y me dio un beso, sonrió y le dije mañana nos vemos.
Salí de su casa y me fui corriendo hasta la mía, toque la puerta, abrió mi madre y me pregunto, que porque estaba llegando tan tarde, yo con cara de regañado le dije que me disculpara. A la mañana siguiente volví a salir con Paula y así hasta mucho tiempo después.
Claro que le di las gracias a mi padre por haberme regalado aquel balón, el cual fue el motivo por el cual salí con Paula. Sin duda ese fue un muy buen día que pase con mis amigos y Paula aquella niña de la casa grande.
Fue muy poco el dinero que me dio, pero suficiente para invitarle un helado a Paula. Al otro día me desperté, me bañé, desayuné y dieron las diez am. Recordé que tenía que estar en su casa a las doce.
Esperé y esperé a que pasarán esas dos horas faltantes para poder ir a su casa. Pasaron las dos horas, llegué a su casa, toqué el timbre y salió. Ahí estaba ella muy bonita.
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La tomé de la mano y nos fuimos caminando más de cinco cuadras para así llegar a "La Michoacana". Ella pidió un helado de fresa y yo uno de chocolate, nos sentamos y platicamos sobre nuestras travesuras en la escuela. Al terminarnos nuestros helados terminamos con hambre así que regresamos a su casa, me invito a pasar y me pregunto:
—¿Quieres ver una película?
Yo le respondí que sí. Llegamos a su sala, nos sentamos y ella sacó toda una caja con muchas películas. Primero separamos todas las categorías de las cuales seleccionamos las de terror y las cómicas; después seleccionamos varias películas, pero nada de eso importo terminamos viendo una, la que ella quiso.
La película que vimos fue una de terror, que me obligo a abrazarla ya que ella tenía mucho miedo y yo no tanto; preparamos palomitas de maíz con mantequilla y salsa valentina.
Cuando término la película me despedí de ella y me dio un beso, sonrió y le dije mañana nos vemos.
Salí de su casa y me fui corriendo hasta la mía, toque la puerta, abrió mi madre y me pregunto, que porque estaba llegando tan tarde, yo con cara de regañado le dije que me disculpara. A la mañana siguiente volví a salir con Paula y así hasta mucho tiempo después.
Claro que le di las gracias a mi padre por haberme regalado aquel balón, el cual fue el motivo por el cual salí con Paula. Sin duda ese fue un muy buen día que pase con mis amigos y Paula aquella niña de la casa grande.